Todos los gobiernos burgueses del planeta comprenden bien el sentido de este embestida colonialista y han tomado posiciones verbales en función de su fuerza y alianzas. La mayoría de los europeos, incluyendo el gobierno español, piden «moderación» y «desescalada». Por su parte, los gobiernos chino, ruso, brasileño o turco la «condenan». Pero ninguno de todos ellos hará nada eficaz por apoyar al pueblo de Venezuela, a su derecho a la independencia y a disponer libremente y en paz de sus riquezas. Como en el caso del genocidio palestino, son solo palabras para el público, que esconden, en la mayoría de los casos, la sumisión más servil al imperialismo todavía dominante. En los otros casos, lo que se esconde es el respeto burgués a las maniobras estratégicas de un adversario, en un momento en que no les interesa incrementar demasiado las tensiones.